El mundo está lleno de lugares que vale la pena conocer. Pero sólo algunos de ellos ofrecen, todavía hoy, la oportunidad de volver a sentir, intactos, los placeres y las emociones de la exploración y el descubrimiento. Tierra del Fuego es, sin lugar a dudas, uno de ellos. Basta alejarse unos pocos pasos de los caminos principales para encontrarse en un territorio casi virgen en el que, todavía hoy, todo es posible. Las extensiones imposibles de las estepas del norte; los lagos y bosques de la sabana central; los picos y glaciares de la cordillera; el laberinto verde de los guindos y las lengas que se asoman a los acantilados y, por fin, los misterios insondables del canal Beagle y el Atlántico Sur constituyen un marco ideal para que cada uno pueda vivir su propia aventura.

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